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Las orejas: Mejores que las huellas dactilares.

noviembre 15, 2010

En un planeta de 6700 millones de humanos, tener prueba de que uno es único es realmente importante. La oreja, puede ser la mejor forma de hacerlo.

Mediante un nuevo algoritmo de búsqueda de formas llamado “rayo de transformación de imagen” (que presume de un 99,6% de exactitud), la parte externa del oído puede ser una de las más certeras maneras de identificar personas, según un estudio presentado por la Cuarta Conferencia Internacional de Biométrica.

Las agencias gubernamentales de U.S, tienen bases de datos que almacenan más de 100 millones de huellas dactilares, pero estas huellas en una persona pueden cambiar: un trabajo repetitivo que afecte a las manos o incluso accidentes pueden variarlas. Investigadores e industrias de identificación están buscando una “biométrica” más segura y fácil en la que trabajar.

Cuando uno nace, la oreja esta completamente formada. El lóbulo desciende un poco, pero en resumidas cuentas permanece igual. Es un gran método para identificar personas – dice Mark Nixon, informático de la Universidad de Southampton.

Es muy eficiente utilizar el aspecto de una oreja para el reconocimiento por ordenador, comparado con el reconocimiento facial. Puede parecer igual pero no lo es, dice el informático Kevin Bowyer que desarrolla su propio sistema de reconocimiento auditivo.

Nuevas tecnologías usan ordenadores que literalmente ‘ven’ características de las personas como la manera de andar, caras y ojos como formas alternativas de “huellas” para la identificación. Nixon y su equipo han seguido usando su reconocimiento de “orejas” como método biométrico.

Algorítmo Biométrico de Cummings

Esta tecnología puede identificar una oreja, una y otra vez, con un porcentaje de acierto del 99,6%. Funciona gracias al revolucionario algoritmo que trata de localizar características en la curva que forma la oreja. Cuando el rayo identifica una de estas curvas, un software lo captura y repite el análisis completando cientos de ciclos. Al final se consigue una silueta que identifica a la persona.

El rayo circula por la imagen quedando atrapado en formas tubulares. La hélice, o el borde externo de la oreja, es un maravilloso tubo donde el rayo se mantiene golpeando. Hay docenas de formas para identificar biométricamente una oreja, pero esta es una muy buena, comenta Alastair Cummings de la Universidad de Southampton.

Una vez se consigue esta “silueta”, otro programa convierte las curvas en números, algo que podría ser usado como identificación.

Nixon y Cummings reconocen las limitaciones del sistema; si el pelo tapa parcialmente la oreja, condiciones de luz no ideales o diferentes identificaciones según el angulo de toma. El uso de la oreja como forma biométrica no esta exento de criticas. Nixon dice:

Hemos demostrado que podemos utilizar “orejas” para la identificación, pero, ¿podemos utilizar estos datos en un escenario real?. Esa es el desafío.

Fuente: Wired
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